A la hora de comprar un producto cosmético nos encontramos con la difícil tarea de tener que elegir entre miles de productos de diferentes precios y, sobre todo, con diferentes certificados de calidad.

A primera vista todos los productos cosméticos parecen buenos e inofensivos, pero en realidad no todos son iguales. Muchos de ellos contienen productos químicos peligrosos para la salud, tanto de los consumidores como de los trabajadores que manipulan dichos productos. Algunos de ellos han sido testados en animales o utilizan métodos de producción que conllevan un alto impacto medioambiental.

A lo largo del tiempo se fueron demostrando los efectos perjudiciales que muchas de las sustancias empleadas en la cosmética tienen sobre nuestra salud, como es el caso del plomo, el mercurio y otras sustancias corrosivas usadas para blanquear la piel. En algunos casos se llegó a demostrar que las sustancias eran cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción.

A pesar de los esfuerzos de las entidades públicas de mantener el control de estas sustancias, prohibiendo las más peligrosas, quedan muchas dudas sobre la calidad y el impacto sobre la salud de estos productos. Es esta inquietud la que lleva al desarrollo de la llamada cosmética natural, que investiga nuevos ingredientes derivados de productos naturales y en algunos casos ecológicos.

No existe una normativa internacional que defina qué es cosmética natural o cosmética ecológica, por este motivo los productores recurren a diferentes entidades certificadoras para demostrar que sus productos respetan el medio ambiente y que no son peligrosos para la salud.

Los certificados de cosmética se dividen en dos grandes categorías: los que certifican la cosmética natural y los que certifican la cosmética ecológica, aunque muchos certificados tienen las dos categorías. Todos aquellos productos que no tienen ninguna de estas certificaciones, se definen como productos de cosmética convencional.

Cosmética natural

Casi todos los certificados de cosmética natural buscan que los productos cumplan con los siguientes requisitos:

  • Que no incluyan sustancias químicas que susciten dudas acerca de los efectos sobre la salud o el medio ambiente.
  • Que el proceso de elaboración sea respetuoso con el medio ambiente.
  • Que no incluyan ingredientes que provienen de animales sacrificados específicamente para la producción cosmética.
  • Que los productos y los ingredientes no hayan sido testados en animales.
  • No se admiten ingredientes provenientes del uso de tecnología OGM, es decir, transgénicos.

Cosmética ecológica

En este caso muchos certificadores se acogen al reglamento europeo de alimentos ecológicos. De esta forma suele considerarse cosmético ecológico si el producto contiene una determinada cantidad de ingredientes que provienen de la agricultura o la ganadería ecológica.

La cosmética convencional, a diferencia de la natural o la ecológica, no tiene en cuenta todos estos factores y por lo tanto puede usar ingredientes químicos que son sospechosos de ser tóxicos, productos que han sido testados en animales y sustancias cuya producción implica un enorme impacto ambiental.

A diferencia del sector de la alimentación, en cosmética se puede usar la palabra natural y ecológico en cualquier producto sin tener que cumplir con ninguna normativa. Por este motivo, a la hora de comprar un producto cosmético es muy importante buscar tiendas con productos de cosmética certificada, que vendan productos con certificaciones conocidas y de confianza.

Habitualmente, los certificados de cosmética natural y ecológica se diferencian en los siquientes puntos:

  • cantidad mínima de ingredientes naturales/ecológicos.
  • cantidad de ingredientes no naturales permitidos.
  • Los ingredientes permitidos y/o no permitidos en un producto. Normalmente mediante un listado de ingredientes permitidos y/o prohibidos.
  • Qué procesos de transformación pueden o no llevarse a cabo para elaborar el cosmético o bien la materia prima.

Hay que desconfiar de todas aquellas certificaciones opacas que no permiten acceder a los datos o con datos poco claros. Es importante que la certificación del producto permita acceder a esta información a través de su página web o algunas veces reportando los datos en la etiqueta del producto para poderlos comparar con otras certificaciones.