Cada vez se publican más estudios que demuestran que alimentarse de forma ecológica es más sano que la alimentación convencional. Uno de los estudios más nuevos proviene de Suecia y pretende demostrar los efectos de la comida ecológica sobre el organismo humano. El objetivo del estudio es investigar los efectos de un cambio de alimentación convencional a alimentación ecológica. El estudio ha sido promovido y organizado por Coop, una cadena de supermercados ecológicos suecos.La familia que participa en el estudio es la familia Palmberg compuesta por 5 persona, los padres Anette y Mats y tres niños Charlie, Evelina y Vendela. Esta familia normalmente consume productos convencionales porque según ellos la comida ecológica es demasiado cara para una familia tan grande.

La duración del experimento fue de tres semanas. Durante la primera semana la familia Palmberg siguió una dieta convencional y en las siguientes dos semanas siguió una dieta ecológica. Además de la dieta cambiaron muchos productos de uso cotidiano como ropa, detergentes, productos de higiene personal, ropa de cama y toallas, ya que son productos que pueden influir en los niveles de tóxicos presentes en el cuerpo humano. Por último, se pidió al padre de familia sustituir el tipo de tabaco que habitualmente consume por uno ecológico.

Con el fin de tener una amplia cantidad de muestras de orina para analizar, fueron tomando muestras cada mañana durante el experimento a todos los componentes de la familia. En el análisis de las muestras los laboratorios de Estocolmo buscaron trazas de 12 pesticidas diferentes que comúnmente se encuentran en la comida. El nivel de concentración de estas sustancia empezó a bajar rápidamente al empezar la segunda fase del experimento (la fase ecológica), observándose un importante descenso de los niveles de pesticidas, sobre todo en el niño de tres años y en la madre.

Durante el periodo de alimentación convencional, los laboratorios detectaron 8 de las 12 sustancias buscadas en la orina. Estos niveles bajaron durante la fase ecológica, tanto el número de sustancias detectadas, como la cantidad de cada sustancia.

El estudio demuestra que una alimentación ecológica disminuye los niveles de los distintos tóxicos en el organismo humano. Con ello se reducen los riesgos a largo plazo tanto de los efectos nocivos de cada tóxico como de su combinación.

Este no es el primer estudio que pretende demostrar que una alimentación ecológica es más sana. Como ya descrito en el artículo “las ventajas de una alimentación ecológica”, según un estudio de la Universidad de Newcastle publicado en el British Journal of Nutrition los productos ecológicos presentan una mayor cantidad de antioxidantes, entre el 18 y el 69% mas, y menores niveles de metales tóxicos y pesticidas (entre 10 y 100 veces menores). Estos factores han sido previamente vinculado a un menor riesgo de enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer.

Uno de los problema que encuentran las familias a la hora de comprar productos ecológicos es el precio. Muchas veces estos productos son más caros y por tanto menos accesibles, sobre todo para familias numerosas. Esto no es totalmente cierto, ya que es posible pasar a una dieta ecológica sin aumentar demasiado los gastos. El truco está en comprar productos de temporada y de cercanía, evitar la compra de productos preenvasados y precocinados y dedicar algo más de tiempo a la compra buscando los comercios más adecuados donde comprar los distintos productos.

El cambio de alimentación de una familia no tiene que ser tan repentino como en el caso de la familia Palmberg, sino que puede ser gradual. Se pueden ir incorporando alimentos ecológicos poco a poco conforme se vayan descubriendo nuevos sitios donde comprarlos y nuevas recetas. Por ejemplo, se puede empezar comprando fruta y verdura ecológicas, que suele ser más fácil de encontrar y puede llegar a ser más barata que las convencionales, si elegimos correctamente.